El Siguiente Nivel

Se quedó mirando la oficina por última vez. Los ecos de once años resonaban en las paredes: el sonido de las teclas, las tazas de café compartidas y el peso de una responsabilidad que, con el tiempo, se había vuelto tan natural como respirar. Dejarlo todo de un día para otro se sentía como un salto al vacío, incluso sabiendo que la fecha de salida estaba marcada en el calendario.
Recordó a una vieja amiga que una vez le dijo: "Los cambios son buenos, aunque al principio parezcan imposibles".
Al inicio de su carrera, ella misma se sentía pequeña ante los retos. Hubo días de una nostalgia tan profunda que oprimía el pecho, momentos en los que el miedo al fracaso la hacía cuestionar por qué no podía simplemente quedarse en su zona de confort. "¿Cuál es la necesidad de pasar por esto?", se preguntaba mientras las lágrimas asomaban. Quería tranquilidad, pero pronto entendió una verdad fundamental: la comodidad absoluta es el refugio de los sedentarios.
La vida, comprendió entonces, funciona como un videojuego. Nadie quiere quedarse atrapado en el Nivel 1 para siempre. Superas el nivel básico, dominas el intermedio y, cuando finalmente vences al jefe final, tu propio instinto te pide un reto más difícil. No es masoquismo; es la necesidad humana de expandirse.
Ella ya había pasado por las "batallas" que forjan el carácter:
La Rivalidad: Aquella competencia interna que casi le quita el sueño, pero que terminó puliendo su eficiencia.
La Incertidumbre: El día que cerraron su antigua división y tuvo que reinventarse en un departamento desconocido.
El Liderazgo: El pánico inicial de coordinar a un equipo completo, una ansiedad que con el tiempo se transformó en maestría.
El Nuevo Horizonte
Ahora, frente a esta nueva transición, el sentimiento de frustración intentaba volver. Era esa extraña sensación de saber cómo hacer las cosas, pero sentir una resistencia interna a empezar de nuevo. Sin embargo, recordó aquel viaje al mar hace años, cuando el miedo la invadía antes de partir, para luego descubrir que el horizonte era mucho más amplio de lo que imaginaba.
Cerró la puerta con una sonrisa tranquila. Los retos que venían no eran obstáculos, eran simplemente el "Nivel Avanzado". Se sentía alerta, consciente de que los cambios —buenos y malos— son la única prueba de que uno está realmente vivo.
Ya no era la joven que temía a la tristeza; ahora era una estratega de su propio destino, lista para dominar el siguiente mapa, sabiendo que cada vez que el juego se pone difícil, es porque estás a punto de subir de nivel.


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