Pequeñas semillas, grandes historias.
A veces, los detalles que parecen más insignificantes nos regalan las enseñanzas de vida más extraordinarias. Todo comienza con una semilla diminuta, casi invisible, que se transforma en lo que vemos hoy.
Lo más sorprendente es que este nopal no pertenece a este clima; sin embargo, ahí está, firme y constante. Yo apenas le aporto unas gotitas de agua de vez en cuando —cuando me acuerdo 🫣— y él sigue adelante. Si fuera una persona, estoy segura de que sabría más de mí que yo de él.
Nació de una tuna que me comí hace no sé cuánto tiempo y cuya semilla dejé en mi jardín; ese pequeño espacio que solo veo florecer de abril a octubre, antes de que el frío y la nieve lo cubran todo. El nopal se coló por ahí, tal vez aferrándose a una planta perenne para sobrevivir, hasta que un día se asomó para que yo lo viera. Hoy, no solo está aquí, sino que presume con orgullo su nuevo retoño 🥰.
Al observarlo, siento que cuento mi propia historia, o quizás la tuya: la historia de quienes se alejan de sus raíces pero logran crecer con fuerza. De pronto, sin planearlo, alguien nota ese esfuerzo, decide cuidarlos y compartir su camino, tal como lo hago yo en este texto.
Porque tú, sin duda alguna, también eres una hermosa historia.
"A veces, la vida nos planta en suelos fríos o climas que no elegimos, lejos de nuestro sol y de nuestra tierra conocida. Pero, al igual que este nopal, nuestra esencia no depende de dónde estamos, sino de la fuerza que llevamos dentro. No importa si hoy sientes que solo recibes 'gotitas de agua' o si el invierno parece eterno: sigue creciendo, sigue asomándote al mundo. Tu capacidad de florecer donde nadie lo esperaba es tu mayor victoria, y tu resistencia es la prueba de que, incluso en la nieve, la vida siempre encuentra una forma de ser extraordinaria."
-ZuniReds
Gracias por leer.
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