El Siguiente Nivel
Se quedó mirando la oficina por última vez. Los ecos de once años resonaban en las paredes: el sonido de las teclas, las tazas de café compartidas y el peso de una responsabilidad que, con el tiempo, se había vuelto tan natural como respirar. Dejarlo todo de un día para otro se sentía como un salto al vacío, incluso sabiendo que la fecha de salida estaba marcada en el calendario. Recordó a una vieja amiga que una vez le dijo: "Los cambios son buenos, aunque al principio parezcan imposibles". Al inicio de su carrera, ella misma se sentía pequeña ante los retos. Hubo días de una nostalgia tan profunda que oprimía el pecho, momentos en los que el miedo al fracaso la hacía cuestionar por qué no podía simplemente quedarse en su zona de confort . "¿Cuál es la necesidad de pasar por esto?", se preguntaba mientras las lágrimas asomaban. Quería tranquilidad, pero pronto entendió una verdad fundamental: la comodidad absoluta es el refugio de los sedentarios. La Analogía del J...